
Lo primero que pienso al despertame es jurarme y perdurarme que hoy no comeré, que no caeré en las tentaciones de la Gula y de mis compañeros, tentados siempre a ofrecerme comida. A terapearme y planear mis "comidas" y qué hacer si salgo del plan. Todo lo hago planeado. Me levanto y comienzan los obstáculos para Ana, mi madre me ha preparado un desayuno, que me obligo a dejar para no romper mi ayuno: "Desayuno en la escuela" simplemente digo y me tomo mi taza de té. A medio día que llego, traigo una bolsa de frituras en la mochila que tiro justo un momento antes de entrar a casa y pareciera que las como, alego que no tengo hambre y me planto en la computadora o hacer tarea. En la noche, si llego a cenar lo hago justo antes de meterme a bañar y . . . Vomito lo que cené.
Que alguien me diga si ésto es vida, no entiendo cómo es posible que las personas quieran entrar, no damos membresías ni pases plus por 3 meses de prueba. No. Te toca y no hay manera de salir, te vas hundiendo hasta que has tocado el fondo y ya no miras ni siquiera un puntito de luz de salvación. He llegado al fondo, una vez. . . y heme aquí, volviendo por el mísmo túnel.
Se que muchos dicen, ¿si sufren tanto porque no lo dejan? ésto es un círculo vicioso, entre mas peso pierdes, mejor te sientes y aunque cueste creerlo, la sociedad te acepta, es decir:
